domingo, 31 de mayo de 2009

Centre Pompidou

Llegarás a sospechar si acaso, quién eres,
quién te arrastra, quién pone cara a tus retratos.
Quién te enfada, te hace suspirar, te enoja, te enamora,
te besa, se marcha desnudo para siempre.
Soy yo la piedra y tú me imaginas.

Te dejarán enloquecer los actos que no controlas,
las palabras del viento que te roban, la melancolía,
la mirada perpetua de unos sueños translúcidos.
Medirás tus fuerzas, te harás fuerte, y dejarás
perder batallas para ganar la guerra.

Una historia de soldados, de rincones y resguardos
de la compra, de botones perdidos y encontrados
por las manos más lindas en una calle cuadrada de Paris.

Malditos los que ríen cuando otros lloran,
los que lloran como niños cuando otros sufren,
cuando otros tiemblan. Cuando tiemblan de miedo,
de incertidumbre, cuando otros piensan en ti
y no te encuentran, y se pierden en un nudo
concéntrico de imágenes que no conducen a ti
como este círculo inevitablemente no te toca.

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