sábado, 25 de abril de 2009

Cactus y Nopal en Chinatown

Lo tuyo y mío es un eterno abandono,
un extraño pasadizo donde nunca coincidimos;
prendo la tele, enciendo la radio,
algunas preguntas sin respuesta
me llevan a tí.

Hay anillos de humo, cinturones
de perros ladrando. Pasan los días,
los meses, las horas,
y creo que ha llovido ceniza
en los parques
donde ayer pintaba magenta
el cielo aquellas sombras.

Las señoras pasean a sus bebés
encadenados en carriolas y longevos.
Esta vez, el poeta de Granada
tiene miedo, después de que lo mataran.
Hablan de su soledad, de su tendecia sexual,
de su muerte,
y los neutrales se visten un manto de seda
y catapultan con ignominia
la inmunidad de sus palabras
como si la verdad fuese lluvia ácida
sobre un campo de trigo.

Nadie acierta más allá del susurro
cruel en que a veces el recuerdo se convierte
infatigable,
como un volcán herido
arando los campos de nuestra memoria.

lunes, 20 de abril de 2009

Sujetadores y Satenes

"El amor es lo único que crece cuando se reparte" (Antoine de Saint-Exupéry)

Me daba miedo esa sensata insensatez
cuando era más pequeño,
así crecí despacio, lento.
El tiempo es un animal demasiado fiero.

El amor es aquello que uno ve lejano,
y mira y toca, y a veces abandona
para jugar con otras cosas:
la música, la poesía, el fútbol, la política.
Más allá del cielo
alguien pide una moneda.

En ocasiones me dí cuenta
que volar más alto, no es llegar más lejos.
El amor ahora es una fulana de unos treinta y tantos.

Aunque hoy no lo reconozca,
cuando era más pequeño,
en algún lugar del tiempo,
te dibujé en la arena
con bata de cola, y alas de sirena.

P. Neruda

WALKING AROUND

SUCEDE que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias

viernes, 17 de abril de 2009

Luchar por la paz es como follar por la virginidad

sábado, 4 de abril de 2009

Corazones adhesivos

Amanece. No estás. Suena el despertador intrincado en sueños. Me despierto, me zafo, tropiezo, avanzo, desayuno. El tiempo se convierte en cortos plazos, y encuentro a cada lado calendarios sumisos.
Te conjugo, te concuerdo, te recito y te canto. Me dispongo a olvidar por qué lo hiciste, flagrante violación de mis principios. Apenas entristezco, leo libros capaces aún de sostener un hastío. Desde que te fuiste, cuando me hablan del amor, trato la indulgencia con futuros. Contrapongo todo el tiempo armarios medio llenos, vasos medio vacíos.
El día es un trapecio, un circo sin payasos. No soy responsable, pero existen reglas en lo que hago. Por consiguiente, tengo miedo. Últimamente me estremezco demasiado. Como no sé rezar, pido, lloro. Como no sé llorar, me desvelo. Como no sé saltar, corro. Como no sé volar, me agarro a ti…
Afuera hace frío. Ando entumecido, meditabundo, con la mirada cortada, y encuentro licenciados sirviendo cafés a ejecutivos, exangües poetas vendiendo enciclopedias en ciudades de antracita. Hay un cuento, un punto de ternura en esta historia cuando pienso que aún duermes estremecida. Desaparezco si recuerdo que al principio éramos dos, maldigo las razones, desaconsejo los consejos, impugno mis acciones. Advierto el daño en los espejos, el dolor lo escondo en los cajones.
Establezco un amor inembargable (bien lo sabes), inalienable este querer, imprescriptible esta mentira. Declaro al día, día, a la noche ser. E invoco al dios de las pequeñas cosas, al ocaso que gira, al cemento que rueda.
No muy lejos de aquí, filofóbicos saltan a un charco o al vacío.

Forever Young !!!

Don´t Think Twice, Bob Dylan