martes, 23 de diciembre de 2008

Como un payaso que muere


Si yo fuese yo, si no fuese otro y otras las miradas que me visten, y pudiese dejar en el patíbulo los miedos, las muestras de cariño, el amor, la desconfianza, las distancias, los secretos. Si no ardiese mi cuerpo y mis manos. Si no fuese por aquel fuimos lo que somos... Basta con pensar -no me puede matar, no acabará conmigo-."Je est un autre", decía Rimbaud en una carta al profesor Izambard, todos vivimos dentro de otros. Lo que soy es lo que escribo, hago, veo, como, pienso, siento, escucho, necesito; lo que cocino, soy, lo que leo, pero también soy lo que soy dentro de otros, lo que otros son en mí. Whisky y lágrimas y lluvia, los besos que perdí nunca llegaron al balcón donde esperaban, al lugar donde los viejos mapas aún aguardan reposando famélicos en los coches.


Si yo fuese yo,

me dije,

encajaría los golpes,

me plantaría ante cafés con espejos

y dejaría caer al suelo

mi verdad y sus reflejos.

Al final de la línea espita

hay otro horizonte.



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